Preparación:
45 Min
Rendimiento:
5 Porciones
recetas postres

Flan de caramelo sin horno en solo 3 sencillos pasos ¡Te encantará!

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Este flan de caramelo sin horno es una de esas recetas que todos agradecemos porque podemos prepararla en casa sin ningún problema. El flan es uno de nuestros favoritos, la razón es muy simple, su consistencia cremosa es deliciosa, y su dulzura característica nos recuerda las tardes más felices de nuestra infancia. Un trozo de flan puede dibujar una gran sonrisa en el rostro de quienes amas, y por eso nunca está de más poner en práctica esta deliciosa receta de flan de caramelo sin horno que seguro te va a encantar.

Flan de caramelo sin horno para endulzar la vida de tu familia

Flan de caramelo sin horno

Ingredientes para preparar flan de caramelo sin horno

  • 1 Taza de leche
  • 8 Huevos
  • 1 Cucharada de azúcar
  • Hojas de menta
  • 1 Lata de leche evaporada
  • 1 Lata de leche condensada
  • 1/2 Taza de azúcar blanca para el caramelo

Cómo hacer flan de caramelo sin horno

  1. Hacemos el caramelo, poniendo el azúcar en una sartén a fuego lento, Revolvemos constantemente hasta que el azúcar se diluya y quede dorada. Vertemos el caramelo en el molde en el que vamos a cocinar nuestro flan.
  2. Echamos en la licuadora, la taza de leche, la leche condensada, la leche evaporada y la cucharada de azúcar.  . Licuamos durante dos minutos hasta que los ingredientes estén perfectamente integrados.
  3. Vertemos la mezcla en el molde, y ponemos nuestro flan al baño maría a fuego medio durante 40 minutos.

¡Y listo! Desmoldamos y decoramos nuestro flan con hojas de menta  o chispitas de colores.

Como ves, esta receta de flan de caramelo sin horno es muy fácil de preparar y lo mejor es que rinde para toda la familia. Después de probarla vas a querer repetir.

Con que acompañar el flan de caramelo sin horno

El flan de caramelo en sí mismo es el postre ideal para terminar cualquier cena deliciosa. Puedes usarlo después de unas buenas pastas, carnes o de un cremoso rissoto. También puedes comerlo por sí solo, pues nunca necesitaremos ningún pretexto para regalarnos un poco de dulzura.